Home Hard Sweet Home

 

Título del proyecto: Home Hard Sweet Home

El proyecto de Home Hard Sweet Home, en adelante HHSH, se inició en el año 2015 con una convocatoria en redes sociales para contactar con supervivientes de abuso sexual en la infancia en entorno familiar.  

En este proyecto parto de mi propia historia, sufrí abusos sexuales en mi adolescencia durante 7 años por parte de un familiar. Se que no soy la única en haber sufrido abusos y mantenerse callada durante mucho tiempo. Uno de cada 5 niños en Europa sufre abusos sexual y el 80% de los casos en en un entorno familiar. Por esto, quiero que HHSH sirva no sólo para ayudarme a mi misma, sino también para ayudar a los demás y hacer visible una situación que si no ponemos freno seguirá sucediendo.

El proyecto de HHSH tiene 3 partes:

La primera: una serie de obras en punto de cruz, con la estética típica de los cuadros decorativos para casa elaborados con esta técnica. Cada una de las obras es una frase que marcó la vida de la víctima, unas palabras escuchadas al abusador/a .

La primera obra muestra mi propia frase: “Me tienes que corresponder como mujer”. La escuché de mi abusador a los 17 años, cuatro años después de que empezaran los abusos.

Ahora tengo 30 años. Los abusos comenzaron hace 17 años. Hay una pieza por cada año en el que lo mantuve oculto. 

La segunda parte titulada Hoy ya nadie vive en mi.  Son 16 fotografias 16 fotografías de una acción performática realizada en una casa abandonada de Altafulla. Esta acción es la narración de un abuso a través de un lenguaje metafórico.

Y la tercera, que lleva por título Más que yo, son una serie de fotografías de una instalación-exposición pop-up que realicé en la misma casa abandonada donde realicé la acción anteriormente comentada. Esta obra fue realizada  a través de la galería de arte contemporáneo ”La Grey” y la entidad  “Laboratori Visual”.

1a parte: HOME HARD SWEET HOME

30×30 cm. Tela con hilo bordado en soporte de madera

1/17  “Me tienes que corresponder como mujer”

Esta frase la escuché teniendo 17 años. Entonces me di cuenta de que la educación que me estaba dando mi padrastro no era la adecuada. Yo quería al padre que no tenía, y en lugar de ello me encontré convertida de lleno en la novia incestuosa de mi padrastro.

En cuanto escuché esta frase me sentí atrapada en un papel que no me correspondía, el de ser adulta. Me sentí culpable de la situación, y esa culpabilidad, junto a saber que mi familia dependía económicamente de esa persona, evitaron que terminará inmediatamente con la situación, dejándome someter por miedo a los abusos hasta la mayoría de edad. Abandoné la relación el día en que me di cuenta de que nada que pudiera pasar sería peor que continuar con ella.


30×30 cm. Tela con hilo bordado en soporte de madera

2/17  “Vine a l’habitació que t’ensenyaré un joc”

Ven a la habitación que te enseñaré un juego

Esta frase me la dijo espontáneamente una chica al explicarle el proyecto. Describe lo que su abusador, un chico adolescente hijo del matrimonio que la cuidaba mientras sus padres trabajaban, hacía con ella durante uno de los veranos de su infancia.

Con estas palabras el abusador pervertía el juego infantil para su propio provecho sexual, convirtiéndolo en un juego de adultos para los que una niña no está nunca preparada. Ella pensaba que el chico la quería mucho, se sentía especial. Cuando él empezó a perder el interés, ella experimentó por primera vez los celos y la desconfianza. No recuerda exactamente su edad, pero tenía menos de 7 años.

Hoy, siendo adulta, se siente sucia en sus relaciones íntimas y tiene problemas con su propia feminidad.


30×30 cm. Tela con hilo bordado en soporte de madera

3/17 “Ya sabes que si no lo haces tú lo tendrán que hacer tus hermanas”

Frase que recibí por correo electrónico.                                                                            Una chica me explica que el novio de su abuela abusaba de ella, su abuela vivía con ella y su pareja pasaba mucho tiempo en casa. Ella es la mayor de sus dos hermanas. Lo comentó a la familia pero quedó todo escondido.

30×30 cm. Tela con hilo bordado en soporte de madera

4/17 “Chupa como si fuera un chupa-chups”

La superviviente que me proporcionó esta frase explica que sus abusos, por parte de un familiar,  fueron desde su nacimiento hasta los 6 años,  hasta que  ella y su familia se fueron a vivir fuera. Después en la adolescencia, sobre los 13 o 14 años,  volvieron a su ciudad natal, ciudad donde  también vivía su abusador. Allí ella empezó a recordar los abusos y decidió contárselo a su prima (6 meses mayor que ella). Ésta no la creyó, solamente le dijo que eran imaginaciones suyas. La víctima sintió que estaba sola y no confió en nadie más decidiendo adoptar el rol de la “favorita” de su abusador para evitar que tocara a su hermana más pequeña.

La víctima pasó sola toda su adolescencia y juventud con “asco por mi misma, el odio, la rabia, las ganas de matarle, matarme… “

Después está superviviente tuvo una relación tormentosa con un hombre maltratador, de la cual finalmente pudo salir.  

Ha necesitado más de 10 años de terapia para poder superarlo todo.


30×30 cm. Tela con hilo bordado en soporte de madera

5/17 “Te gusta lo que te hago, bonita?”

Ella sufrió abusos cuando era niña por parte de uno de los mejores amigos de sus padres, vecino de ellos. Le pasó con menos de 10 años durante bastante tiempo.

Nunca se lo contó a sus padres.  Según me cuenta, lo asumió lo racionalizó y lo relativizó, sacándolo cuidadosamente del cajón del odio y la venganza para meterlo en su cajón del desprecio.

Hoy en día, no le atormenta porque no se siente sola, sabe que es algo común en muchos.

Me regala su frase, ella ya no la quiere, y yo creo que ya no la necesita.

30×30 cm. Tela con hilo bordado en soporte de madera

6/17 “Si te duele es porque te pones nerviosa. Si te tranquilizas disfrutaremos los dos”.

Le decía su abuelo a su nieta.

Me contacta una chica de 19 años por el foro. Su familia todavía no sabe nada. Su abuelo, su abusador, para no vivir solo vive en casa de sus hijos, cada tres meses le toca a uno de ellos. De esta manera ella sufrió los abusos, hasta que  a los 12 años junto con su primo (que tenia 16 y también sufrió los abusos de su abuelo) amenazaron a su abusador para que parara.

Hoy en día, durante tres meses al mes, convive, pared con pared, cada día, con él.

30×30 cm. Tela con hilo bordado en soporte de madera

7/17 “Vente que te voy a dar magnesio”

Esta es el único caso de los que participaron en este proyecto donde hubo un abuso sexual fuera del ambiente familiar. Decidí incluirlo por su gravedad.

Pasó en un colegio de los Maristas, donde el padre E.V.E abusaba de los niños en sus clases de gimnasia. La frase era la manera en que el abusador y todos los niños compañeros le llamaban al abuso. Porqué él no era el único y muchos lo sufrían. A veces incluso el abusador se llevaba a los chavales en grupos.

En este caso, el superviviente y yo, tuvimos varias conversaciones. Él es un hombre muy amable y simpático que quiso ayudarme y explicar su historia de manera muy exhaustiva. Como no sabía por dónde empezar a explicarme, me pidió que fuera yo quien le preguntará lo que me interesaba saber.

30×30 cm. Tela con hilo bordado en soporte de madera

8/17 “Ponte en esta posición”  me dijo mi primo, mientras me enseñaba una revista pornográfica.
“Sólo estamos jugando”, me dijeron mis primos, mientras lloraba porque me estaban lastimando con sus dedos.
“Si dices algo tu papá nos matará y va a ir a la cárcel y va a sufrir por tu culpa”
“Ahorita te va a dejar de doler”, me decían mis primos, pero eso no pasaba.
“Deja de llorar pinche puta o le voy a decir a mi tío que te gusta un artista (de la TV) y ya no te va a querer.

Alondra Berber,Mexicana, Psicóloga, escritora y emprendedora social. Coordina proyectos sociales de empoderamiento infantil y prevención del abuso sexual en México. 

Me puse en contacto con ella porque tenía un proyecto sobre la visualización de los abusos en Acapulco (México). Así participé en su proyecto y ella en el mio.

30×30 cm. Tela con hilo bordado en soporte de madera

9/17 “Si te dedicas a la prostitución nunca te faltará de nada”

Esta es la única frase del proyecto que use encontrando un testimonio por Internet. Me puse en contacto con la persona que la dijo y me dio permiso para participar con ella en este proyecto. Es de Elena Vander, superviviente y terapeuta especializada en sexualidad e infancia. Ha escrito también un libro “En el nombre del AMOR” una autobiografía de sus abusos sexuales y su proceso de sanación.

Consideré importante esta frase porque se la dijo su tío cuando ella sólo era una niña.

30×30 cm. Tela con hilo bordado en soporte de madera

10/17 “Como digas algo te mato”

Me escribe otro hombre:

“Tuve relaciones sexuales no siempre consentidas con algunos de mis primos, bastante mayores que yo. Entre los 6, 7, años  y los 13.  Me daño el abuso, por lo violento y aterrador que fue, de mi primo a los 13, él con 18, però la frase que me ha quedado me la dijo otro primo cuando era más pequeño, 6 o 7, y solo me sentí abusado al oírla.”

 

30×30 cm. Tela con hilo bordado en soporte de madera

11/17 “Mi princesa, te voy a enseñar a ser mujer”

Una superviviente me dijo esta frase, no me contó nada más.

 

30×30 cm. Tela con hilo bordado en soporte de madera

12/17 ” Cuando quiera te mato”

Mi padre era policía y me esposaba y me amenazaba con la pistola cuando me violaba.

 

30×30 cm. Tela con hilo bordado en soporte de madera

13/17 “Este será nuestro secreto”

Ella me cuenta su historia, su madre la dejaba al cuidado de una persona de confianza. Él la iba a buscar al colegio y supuestamente la vigilaba y la cuidaba pero también abusaba de ella. A los 10 años se lo contó a su madre. Ella le “ordenó” que no le dijera nada a su padre que si no se enfadaría mucho.

Con el tiempo ha tenido problemas en sus relaciones personales, no sabiendo decir “no” en muchas ocasiones.

Hoy en día procura hablar mucho con sus hijos y sobretodo con su hija para evitar que no les pase lo que ella sufrió.

 

30×30 cm. Tela con hilo bordado en soporte de madera

14/17 “Tócame hasta que salga leche”

(Ves estos granos que tengo en la cara? Sólo se quitan si me tocas hasta que salga leche)

Era un adolescente y me lo decía mientras se masturbaba delante de mí. Porque sabía el asco que me daban sus granos.

 

30×30 cm. Tela con hilo bordado en soporte de madera

15/17 “Eres una inútil”

A esta superviviente la separaron de sus padres de pequeña. Vivía con su abuelo y su abuela. Él era el abusador. Su abuela no se enteró de nada o eso quiere creer la superviviente.

Durante la adolescencia su familia no la apoyó mucho, todo lo contrario, a los 12 años la trataban de rara y antifamiliar. En el colegio sufrió bullying los últimos tres años. Con 14 años su familia la llamaba puta.

A sus 18 empezó en la prostitución combinándolo con otros trabajos “normales”. Sufrió anorexia y bulimia durante muchos años, ninfomanía , intento de suicidio, miedo, falta de autoestima, falta de confianza en ella y en los demàs, …

Ahora explica su historia en su bloc “Abusos en la infancia, ¿porquè?”

 

Para ella: “Los abusos marcan muchísimo tu vida, se te graban a fuego y la cicatriz permanece siempre. Es aprender a vivir con esa losa encima y te lleva toda la vida.

 

30×30 cm. Tela con hilo bordado en soporte de madera

16/17 “Nadie te va a creer”.

No me contó nada más.

30×30 cm. Tela con hilo bordado en soporte de madera

17/17 “Eres una vergüenza.”

“ Eres una vergüenza, como puede gustarte que otro hombre te de por el culo?”

Un chico superviente me explica que esta frase se la dijo hermano el dia que se terminaron los abusos. Cada coche se producian los abusos, la víctima se hacía el dormido, hasta que un dia se dió cuenta que estaba despierto y le dijo estas desgarradoras palabras. Para el superviviente esa frase “ me hundió en la miseria por mucho tiempo”

 

TEXTO COMPLEMENTARIO

Suturas en punto de cruz

No podemos escoger lo que nos sucede. Sara no escogió ser abusada sexualmente. Tampoco escogió que aquella fuera su primera experiencia sexual. Sara dejó de ser niña de golpe, iniciada al sexo por su abusador a una edad demasiado temprana.

Sara se siente culpable. Durante los cinco años en los que su abusador la manipulaba para satisfacerse, Sara no fue consciente de lo que estaba pasando en realidad. Ella se sentía querida. Su abusador fue un adulto que le decía que aquello era parte de su educación, una parte que las niñas no reciben hasta más tarde, así que debía sentirse afortunada. Debía sentirse agradecida… y debía agradecérselo.

Hasta que Sara no empezó a adentrarse en la adolescencia no se dio cuenta de lo que pasaba, de que aquello en realidad no era una parte de su educación; de que había sido manipulada, traicionada en su infantil confianza ciega en los adultos. Mientras estuvo engañada, se sintió alguien especial, poseedora de algo bonito y único que el resto no tenía. Hubo momentos en los que disfrutaba. Por ello, en cierta forma se sentía cómplice.

Ese sentimiento de culpabilidad fue el que hizo que ocultara la situación durante 17 años. No quería que su madre sufriera, no se sentía preparada para afrontar las preguntas que surgirían en cuanto se lo explicara a alguien. Porque, según ella misma creía, también ella era culpable.

Los abusos pueden superarse, pero la cicatriz queda para toda la vida. La personalidad de la víctima queda marcada: el pasado se expresa y repite, de una forma u otra. Sara se encontró con que su experiencia marcaba quién era y cómo se comportaba aún muchos años después.

No podemos escoger lo que nos sucede, pero podemos escoger cómo reaccionamos a lo que nos sucede. Sara escogió un día enfrentarse al problema, comenzando por sacarlo a la luz. Sara es una artista, así que para ello usó el arte.

“Home Sweet Home” cosido en punto de cruz es la frase que aparece en el cuadro proverbial que decora la casa de la familia feliz en nuestro imaginario colectivo. Una familia feliz ideal, arquetípica… y por lo tanto muy alejada de la casi nunca idílica realidad. Sara pervierte este lema de fantasía añadiéndole un “Hard” (“duro”), para así romper esa imagen de hogar perfecto y convertir la frase en una descripción mucho más exacta de lo que es la vida entre las cuatro paredes del sitio al que llamamos hogar. Además, Sara hace una pequeña pirueta metafórica jugando con el argot que utilizan los pederastas en internet (quienes llaman “Hard Candy” -“Caramelos duros”- al material pedófilo con el que trafican) y los diversos significados de “Sweet” en inglés.

Las 17 piezas que componen Home Hard Sweet Home se corresponden con los años que Sara pasó manteniendo los abusos en secreto, y con la edad en la que escuchó por primera vez la frase que le marcó. Eso es lo que muestra cada pieza: una frase escuchada por una víctima, la frase que representa la cicatriz de la experiencia en la personalidad del abusado. La primera pieza del proyecto es la frase que escuchaba Sara de su abusador: “Me tienes que corresponder como mujer”.

Los cuadros en punto de cruz tienen una cualidad tranquila, como si nuestro subconsciente supiera captar con solo un vistazo todo el tiempo, paciencia y atención necesarios para crear imágenes complejas a base de miles de crucecitas cosidas a mano. Sin embargo, encontrarse delante de las piezas de Sara produce un profundo desasosiego. El velo se descorre, y vemos que los corazoncitos, las letras juguetonas y los colores infantiles estaban tapando una realidad mucho menos amable de lo que se mostraba. Las piezas de Sara son los cuadros que decoran la casa interior de muchas víctimas, esa casa que son ellas mismas. Funcionando como espejos, retratan esa realidad oculta que es a la vez el abuso silenciado y la cicatriz en la personalidad de quien lo ha sufrido.

Por eso, de entre todas las frases que le llegan, Sara escoge aquellas con las que más víctimas puedan identificarse. Quiere que Home Hard Sweet Home no sea útil tan sólo para ella, sino que llegue a cuantas más personas mejor. Quiere que el proyecto ayude a dar visibilidad a los abusos, que las víctimas se reconozcan en sus piezas y se den cuenta de que no están solas, de que hay un camino hacia la reparación: el mismo camino que Sara está recorriendo en este momento.

Para ser valiente hay que tener miedo, y el camino para reparar en uno mismo las consecuencias de los abusos es terrorífico: primero hay que recordar con detalle lo que pasó; más tarde, empezar a compartirlo, hacer escuchar a quien no quiso escuchar en su momento; y por último, denunciar al abusador. Sara pasó 17 años sin hacer nada de todo esto por miedo a las consecuencias… hasta que llegó un día en que se dió cuenta de que las consecuencias de guardarlo en secreto eran mucho, mucho peores.

Sara cose concentrada y en silencio. Le dedica más de veinte horas a cada cuadro. Esa es su penitencia simbólica, la expiación a través del trabajo y la ayuda a sí misma y a los que han vivido lo que ella vivió. Metáfora del camino a la reparación, cada pieza comienza en blanco, en silencio. Puntada tras puntada, la herida va saliendo de la oscuridad y fijándose en el cuadro, para una vez allí suturada poder cicatrizar a la vista de todos. Al final, el secreto se muestra al mundo y deja de serlo. Pierde su poder. En cierta forma, el pasado sí puede cambiarse.

“En el fondo, sólo es cuestión de actitud”, me dice Sara desde el sofá, sin despegar la vista del hilo y la aguja que tiene entre manos. Vuelvo a pensar que no podemos escoger lo que nos pasa, pero sí escoger cómo reaccionamos ante lo que nos pasa. Todos tenemos miedo de enfrentar nuestros monstruos, pero el mundo es para los valientes. Como Sara. Como tú.

                                                                                               – Víctor de Miután