Disociación

La historia de todes

El pasado fin de semana vi la película “The Tale” y como bien comentan en este articulo  el film narra de una manera magistral, las cicatrices de todas y todos los superviventes.

La historia de Jennyfer es también, en gran medida, mi historia. Es otra mujer, sí. Que vive en otro sitio, a la que abusa otro abusador. Pero esas vivencias, esas experiencias son las mismas para ella, para mi y para todas las millones de personas supervivientes que hay en el mundo.

Muchos de vosotros, los que no sois supervivientes, os debéis preguntar porque los que pasamos por un hecho así nos fustigamos viendo este tipo de documentales, películas o libros. Tranquilos que no es una tortura ni un castigo, es casi una necesidad.

Es volver a constatar, una vez más, que no fui la única. Es sacar un poco más de luz a lo que soy. Es una necesidad para entender lo que me pasó,  de donde vengo y como soy. Es conocerme, es conocernos.

Con The Tale descubrí que, como la Jennyfer adulta me he hecho una historia personal entorno a mis abusos. Me he dado cuenta que muchas cosas no las recuerdo, y las que recuerdo ahora las pongo en duda. Esto en psicología se llama disociación. Cuando uno pasa por un trauma tan grave nuestra mente tiende a recrear otra historia diferente, porque la real, es demasiado dura. Es soñar despierto. Es un mecanismo automático de la mente. Y como es automático, no lo puedes controlar. Una vez lo aprendes, o digamos que tu mente lo pone en marcha, no lo puedes “desprogramar”.

¿Qué quiero decir con esto? Pues que después de mi abuso, mi vida ha girado entorno a como me “programé”, por ello siempre andaba -o sigo andando a veces- como en las nubes, como fuera de la realidad.

Ahora a mis 33 años se que tengo déficit de atención. Cada vez menos porque procuro cada día ir cambiando estas secuelas que me impiden tener una vida “normal”. Este déficit me ha traído problemas como no saludar, ni atender y que la gente pensara que era muy borde o desagradable. Estar absorta en una cosa y no atender a las demás. Y por ello tener problemas con mis parejas porque se pensaban que no les estaba haciendo caso adrede. Problemas como leer libros ya que soy una ávida lectora y no retener nombres, ni acordarme de estos libros al cavo de un tiempo, y con las películas igual. Lo mismo con la ortografía, a pesar de leer tanto me cuesta escribir bien, porque si leo estoy solo pendiente de la historia no de las palabras, ni los caracteres.

Con el tiempo, ya digo que he ido mejorando con unas cosas poniendo mucho esfuerzo y muchas ganas de superarlas, y otras las he acogido como parte de mi personalidad.

Me quiero siendo despistada, y teniendo un poco la mente en las nubes. Los pies procuro tenerlos en el suelo, vaya a ser que vuela muy alto y en la caída me de otra buena hostia.

Me quiero equivocándome al hablar y re-inventado nuevas palabras y nuevas expresiones. Algún día escribiré mi propio diccionario.

Todas y todos seguramente hemos vivido algún que otro trauma, más o menos grave. Debemos conocernos para cambiar las cosas que no nos gustan y que dañan a los demás y luego, aceptarse y quererse tal y como uno sea.

Adaptarnos a lo que nos ha tocado vivir es VIVIR.

Fin de la cita.