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Arte para niños

La semana pasada estuve trabajando en un encargo muy divertido y gratificante. Una amiga me pidió unos cuadros para sus niños de 2, 6 y 10 años. Para mi fue todo un reto pues no había realizado hasta ahora nada de temática infantil.

Me planteé qué es el arte para los niños y creo que es un público a la vez tan gratificante como difícil. Qué iba a mostrarles yo a un niño que ve historias y descubre tesoros de las piedras, los palos y las simples rocas de los ríos?  Pero yo ante los retos que no me detengo, me puse manos a la obra a hacer arte para y por los niños, unas obras que tuviesen una historia y sobretodo, que ellos pudiesen participar en ella.

Al final el resultado son cuatro cuadros pequeños (20×20 cm), uno para cada niño y el cuarto para los tres. Con  los tres cuadros escribí una historia (os la adjunto al final del post) y el cuarto cuadro es muy divertido porqué lo pinté con una base de imprimación de pintura metalizada. Luego encima los elementos con texturas, una rugosa y la otra lisa. Así esta obra es un cuadro-juego, pensado para estar a mano de los niños que la puedan tocar e interactuar con la historia. Pintando encima de láminas imantadas que pueden encontrar fácilmente en las tiendas y poniendo estos elementos encima del cuadro, pues como la base es de pintura metalizada es una base de metal donde los imanes se pueden pegar.

La historia esta más bien pensada para explicarla en voz alta como un cuenta cuento, no hay ningún nombre de nada para que los niños participen y pongan ellos mismos los nombres de los personajes. En este encargo por desgracia no pude explicarles el cuento. Espero poder hacerlo en nuevas obras.

¿Os gustan? Ellos estan super contentos  con sus obras de arte!

 

Más allá de la oscuridad

Esta es la historia de un planeta en una galaxia muy, muy y muy lejana. El planeta XX estaba habitado por dos niños y una niña que tenían muchos años pero siempre se mantenían pequeños, cosas del sistema del planeta.

Los niños vivían explorando el terreno, buscaban tesoros y los guardaban en su Cofre del Tesoro. Vosotros tenéis algún cofre del tesoro?
Estaban tranquilos y contentos en su planeta, pero tenían un problema, que era muy pequeño y siempre los tres llegaban a un lugar donde estaba todo oscuro, muy, muy oscuro. Y está claro, los niños se quedaban allí parados sin saber que hacer, porque tenían mucho miedo de la oscuridad. Y no podían, ni dar la vuelta al planeta ni encontrarse los tres para jugar. Así que se veían pero no podían estar juntos.

Fue pasando el tiempo y los tres niños cada vez más estaban sólo pensando en qué hacer con aquella oscuridad.

Así que un día, uno de ellos, el más grande tuvo una idea.

– Ey, me escucháis?. A ver, hay que hacer algo con la parte oscura del planeta. No nos podemos quedar así sin hacer nada, mientras van pasando los días. He tenido una idea, y si pedimos ayuda fuera del planeta?
– Pero como lo haremos si no podemos salir?- dijo un de ellos.

Y a la niña que era la más pequeña pero la más avispada dijo:

– Y si miramos al cielo, seguro qué tiene que haber alguien qué nos ayude? No estaremos sólo aquí arriba, no?

Y los niños se quedaron pensando cómo podrían hacerlo para ponerse en contacto con otros seres y que estos los ayudaran.

Uno de ellos entonces se acordó que en una de sus exploraciones encontró un pequeño telescopio de marinero, de algún pirata del espacio que lo debía de haber perdido. Y decidió sacarlo de su cofre y usarlo.

Así, equipado con el telescopio, se fue arriba de todo de su volcán (ah, porque no os he explicado que su planeta tenía tres volcanes, uno a cada uno de la zona donde estaba cada niño, estos pero estaban apagados y nunca habían hecho nada). Bien seguimos con el niño. Se puso arriba de todo del volcán y de puntillas (para llegarlo más lejos posible) miró con el telescopio.

Vio un montón de estrellas y luces, y nubes… Ohhh!! el niño se quedó maravillado con todo lo que había. Pero no veía ningún ser que los pudiera ayudar. Un momento, un momento, ¿qué es aquello que brilla de una manera diferente? a ver, enfocó bien el telescopio y de repente vio dos objetos desconocidos que se estaban acercando.

– ¿Eo, eoooo, eiiii hola? ¿Qué me oyes? Si aquí, estoy aquí! ¿Hola?? Eoooo!!!!!!

Y así los dos objetos desconocidos se acercaron. Y cuando se acercaron, por sorpresa del niño, vio dos sombreros pequeños! ¡Si, dos sombreros! ¿Qué hacían dos sombreros volando solos por el espacio? Y pensó, alguien los habrá tirado, que pena.

Pero de repente los sombreros se pusieron a hacer ruidos y luz! Qué sombreros más raros! Y de las copas del sombrero surgieron unas cúpulas donde dentro habían dos seres extraños de color verde.

– Ohhhh , ¿Quién sois vosotros, bien mejor dicho, qué sois?

– *pppiiiimmmmeeecccc *meeeeccccccc.. *piiiittdsasss.

– Ey! ¡que no te entiendo! ¿No hablas mi idioma?

Y el personaje extraño empezó a tocar botones de su sombrero extraño.

– Hola, buenos días, es que tenía que sintonizar tu idioma, por eso necesitaba sentirte bien. ¿Cómo estás? Nosotros somos exploradores del espacio, venimos del planeta del Sombrero y estamos buscando otros planetas Sombreros, ¿has visto alguno?

– Ostras pues yo no me he movido de aquí y no he visto ninguno no, lo siento.

– Bien no pasa nada, seguiremos buscando, gracias de todas maneras- Y se fueron.

Espera, un momento, que no le he preguntado nada! Y ellos sí que me pueden decir que hay en la parte oscura!

– *Epp!!! *epp escuchad!!! escuchad!! esperad!! un momento por favor!!! 

Y los sombreros voladores se pararon y se giraron hacia el niño.

– Hola, ¿qué te pasa?, tenemos un poco de prisa, ya te he dicho que tenemos que buscar planetas Sombrero.

– Si, si, perdona lo se, es que tenemos un problema aquí en nuestro planeta y nos preguntábamos si nos podríais ayudar.

– A ver, si no nos trae mucho tiempo, dime.

– Pues hay una parte del planeta que está todo oscura y no podemos ir porque nos da miedo. Y queríamos encontrar a alguien que fuera por nosotros a mirar que hay, ¿qué podrían ir ustedes?

– Ostras pues esto nos traería mucho tiempo y combustible de la nave y no tenemos mucho, por eso vamos buscando un planeta Sombrero para llenar el deposito. Lo siento, no os podemos ayudar.

El niño se quedó muy triste porque no sabía ya, que más hacer y se puso a llorar. Y la niña sintió los sollozos.

– ¿Qué te pasa? 

– He encontrado unos seres que viajaban en un sombrero-nave que buscaban más planetas sombrero y les he preguntado si podían ir a la parte oscura y que nos explicaran lo que hay pero no tenían combustible suficiente, y no nos han podido ayudar.- sniff, sniff.- Lloraba desconsolado el niño.

– ¡Pero eso es muy buena noticia! ¡Has encontrado a unos extraterrestres! Es la prueba que hay más seres! Podemos encontrar otro que tenga combustible suficiente!! Hay que seguir buscando y no desanimarse a la primera!

Y así el niño se animó y siguió mirando y buscando con su telescopio.

La niña mientras tanto también fue a la parte más alta de su volcán y se puso a mirar y mirar y mirar. No perdía la esperanza de encontrar a alguien. Y así pasaron los días y por fin, en su quinto día de vigilancia, vio algo en la lejanía que se movía. Paró bien la atención y procuró mirar y mirar bien y una cosa desconocida se fue acercando.

– *Eooo *eoooo, *eiiii ¿Hola, qué me puedes oír? Si aquí, estoy aquí! ¿hola? *Eoooo!!!!!!

Y allí en la lejanía vio un barco dentro de una botella! Que estaba flotando por el espacio! Se puso a llamar:

– *Eiiii *eiii!!! ¡Hola! ¿Que hay alguien en el barco? Estoy aquí y necesitamos alguien que nos ayude! Por favor, por favor!

Y al final después de tanto llamar salió un pirata de la bodega.

– *Arr… ¿Quién osa molestarme?

– Soy yo, aquí! Mira yo y mis compañeros de planeta tenemos un problema, qué nos puedes ayudar?

– *Arrrr…¿Dime, cual es el problema?

– Pues hay una parte del planeta que es muy oscuro, muy oscuro, y no podemos ir. ¿Podría usted ir con el barco y decirnos qué hay?

– *Arrrr… pues mira bien que lo haría pero mi nave es muy antigua y hace tiempo se estropeó así que navego sin rumbo y dentro de esta botella, y no sabría ir hacia la parte del planeta qué no podéis ver. Igual algún año llego con las corrientes, entonces ya os llamaré y os digo lo qué he visto. ¿Os va bien?

– ¿Y no sabe usted cuando volverá a pasar? Llevamos así mucho tiempo, somos exploradores y ya hemos explorado toda la parte del planeta que podemos ver. ¿No conocería usted a alguien qué nos pueda ayudar?

– ¿Le habéis preguntado al oso de la Estrella Polar?

– ¿A un oso? No señor aquí no tenemos osos, el planeta es pequeño, no cabemos todos

– No, jajaja, el oso no vive en tu planeta esta en el cielo. Debéis buscar la estrella del polo Norte que se encuentra a la barriga del oso. La estrella os dirá lo qué hay. Nosotros siempre le preguntamos el camino y ella lo sabe todo del espacio. A ver si la encontráis. Bien me tengo que marchar, saludos y adiós.

Y la niña emocionada, rápido dio un salto y se fue justo donde había la zona oscura y llamó:

– *Eooo *eooo chicos! He encontrado un marinero viajando en un barco dentro de una botella y me ha dicho que tenemos que buscar la estrella de Polo Norte situada en la barriga de un oso del espacio.

Los niños no sabían si se había vuelto loca de tanto mirar y mirar, ¿un barco dentro de una botella? ¿y un oso que tiene una estrella a su barriga nos daría la solución? Si definitivamente se había vuelto loca!!!

Pero bien algo tenían que hacer, no se podían quedar de brazos cruzados con todo lo que habían descubierto ya.

Uno de los niños, el más grande, tocaba la batería, y cansado de tanto mirar y mirar y mirar (ya le dolía el cuello) se puso a tocar. Aquello lo ayudaba a pensar, y así tocando la batería muy fuerte, muy fuerte, de repente, el cielo se iluminó y un oso habló:

– Grrrraarrrrrhhh! no hagas tanto ruido, me has despertado y estaba durmiendo! ¿Y ahora qué? Es mi ciclo de hibernación!

El niño paró de golpe, no sabia quién hablaba. No era la voz de sus compañeros. Miró de donde venia esa voz y ooohhh madre mía, se quedó con la boca abierta!! no se lo podía creer! Era un oso con unas estrellas en el cuerpo!

– Si ahora para de tocar, para, ahora que ya me has despertado. ¿Qué haremos?

– ¡Ostras!- Y se puso a llamar. -Niños, niños!!!! Que he encontrado al oso!!!!!

Y todos los niños fueron al extremo de su planeta se pusieron de puntillas para verlo bien.

– ¡Si es el oso, que bien, que bien, lo hemos encontrado!

– Por supuesto que soy un oso, ¿qué os pensáis?

– ¿Es usted el oso de la Estrella Polar? 

– Está claro que soy yo! ¿Quién sino?

Los niños no se lo podían creer, estaban todos muy contentos.

– ¿Qué queríais algo de mí?

– Es que tenemos un problema, y nos han dicho que tú y tu estrella, nos podéis ayudar.

– A ver, puesto que ya me habéis despertado y no tengo nada a hacer, decidme, ¿qué os pasa?

– Nuestro planeta es muy pequeño y hay una parte donde no podemos ir porque está muy oscuro y nos da miedo, ¿usted sabe qué hay?

– Jajajajjajajaja- el oso se puso a reír- jajajajajajajajaja.

Los niños se miraban sin saber qué hacer ni qué decir, porque no entendían de qué se reía el oso.

– Veo no sabéis quién soy yo, ¿no?

– No – dijeron los tres a coro.

– Soy la constelación de la osa mayor. Estoy formado de estrellas y me dan la forma de oso. Existo gracias a ellas. Pero hay una, la más grande, la más  importante, la que brilla más, es la estrella Polar, que la usan todos los navegantes y exploradores para ir hacia el Norte y así no se pierden nunca en su camino. ¡Vaya exploradores que estáis hechos vosotros!

– Nosotros nunca hemos salido de nuestro planeta, pero entonces ¿nos puedes decir que hay en la parte oscura?

– Claro que os lo puedo decir, pero no os lo diré, lo iréis a ver vosotros mismos.

– ¡NOOO, eso no, que nos da miedo!- dijo de golpe uno de los niños.

– No, no, no- dijo el otro.

Y a la niña los hizo callar:

– A ver, no os pongáis así dejemos qué el oso se explique.

– Muy bien gracias, lo único que pasa en aquella zona es que es de noche, una noche muy oscura pero podéis andar e irla a explorar, no os pasará nada, ¡tenéis que ser valientes!

– ¡Pero si está a oscuras no veremos nada!-

– ¿Que no tenéis ninguna linterna?- dijo el oso de repente. -Bueno chicos os dejo explorando vuestro planeta, ya me diréis qué encontráis la próxima vez que nos veamos, pero os aseguro que os gustará mucho, así que os animo a superar esa barrera de oscuridad.

Y el oso desapareció. Los niños se quedaron pensando todo lo que el oso les había explicado. Uno de ellos se fue a buscar una linterna, estaba decidido a ir a la zona de negra noche.

– ¡Aquí tengo una! a ver si funciona- y la probó, y funcionó.

– ¡Bien! Pues vamos hacia la oscuridad, que tengo muchas ganas de descubrir qué hay.

Los niños cogieron la linterna, por primera vez pudieron darse la mano y fueron los tres andando despacio con la linterna.

Era una zona nueva, con mucha arena en el suelo, muchas piedras, andaban con cuidado y despacito era un monte abrupto. Y, de repente, allí en medio, en un punto minúsculo había una luz,¿de dónde?. Era otro volcán que este si que estaba en erupción, pero de él no salía lava ni fuego, salían estrellas pequeñitas que despacio, iban haciéndose grandes y más grandes saliendo hacia el universo.

A partir de aquel día los tres niños jugaban todos juntos en la zona oscura del planeta con la linterna y cuando estaban muy cansados de tanto jugar, se sentaban junto al volcán y veían los tres cómo se creaban las estrellas. Entonces jugaban a ponerles nombre.

– Este se llamará Rosa, porque tiene forma de flor y es rojo como las rosas.

– Y éste…

Y así superaron el miedo a la oscuridad y descubrieron la parte más bonita de su planeta.

~ Fin ~